La​ ​higiene de manos,​ ​un​ ​hábito vital

Es momento de trascender el discurso habitual sobre el lavado de manos y darle el lugar que se merece. Está claro que este hábito es clave para la protección antibacterial y evita la contracción de enfermedades e infecciones que están presentes en el ambiente, en nuestras actividades cotidianas y en entornos de riesgo.

Esta vez la premisa debe ser contundente y por ello es fundamental subrayar la campaña que impulsa la Organización Mundial de la Salud (OMS): “SALVE VIDAS: límpiese las manos”.

Sin el objetivo de alarmar, se debe reconocer que este llamado de atención apunta a una realidad. Pero es a su vez la oportunidad de generar un cambio significativo frente a una problemática no solo de salud pública, sino de ética profesional y comportamientos individuales a nivel global.

La responsabilidad de los profesionales de la salud es clave en este ámbito teniendo en cuenta los problemas de salud y los riesgos de infección asociados a la atención sanitaria, que por lo general son invisibles, pero ocurren a menudo y son retos en materia social y política que merecen ser abordados de manera prioritaria.

La OMS puntualiza en su campaña “Una atención limpia es una atención segura” que la higiene de las manos es un indicador de calidad y destaca la seguridad de los sistemas de salud. Además, es la base de todos los puntos de contacto con el paciente y su entorno, ya sea insertar un dispositivo médico invasivo, manipular una herida quirúrgica o aplicar una inyección. De ahí la importancia de la higiene de manos antes, durante y después del proceso de atención médica, sanitaria o quirúrgica.

Sin embargo, salvar vidas no solo depende de una atención segura en centros hospitalarios o clínicas, sino también de adoptar hábitos sanos, frecuentes y conscientes al higienizar nuestras manos varias veces al día.

Desde el año 2008, Familia Institucional ha acompañado la iniciativa de la OMS conmemorando y promoviendo cada 15 de octubre la importancia y el impacto de un correcto lavado y secado de manos, a través de campañas y actividades con los usuarios de las instituciones.
El objetivo es involucrar a estos usuarios y empleados para que todos los días contribuyan a marcar la diferencia con sus hábitos,  sensibilizando y comprometiendo a más y más personas sobre la importancia de lavar y secar sus manos para construir un futuro mejor.

  

Lavarse las manos con agua y jabón es el primer paso para tener buena salud la intervención de salud más simple. Por esto, en el Día Mundial del Lavado y Secado de Manos Familia Institucional quiere compartirte una guía práctica para que tú también contribuyas a salvar millones de vidas anualmente. Recuerda que una buena higiene de manos empieza con un buen lavado y secado de manos y finaliza con la aplicación de alcohol gel.

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